Disculpará el desorden

El paso cotidiano por un lugar deja una huella, una suerte de impronta en los espacios y objetos que diariamente se vinculan con nuestra historia. Con el transcurso del tiempo estos espacios se convierten en escenarios privados que dan testimonio de nuestra existencia. Documentar un espacio privado a través de la fotografía, es una forma de indagar en lo personal y reconstruir un “lugar de los hechos” imaginario.

Durante dos años he recorrido los hogares de familiares, amigos y personas que me han permitido compartir en aquellos espacios sus historias. Con cada fotografía descubrí una íntima relación con la memoria y con todos quienes me recibieron con un: “pase no más y disculpará el desorden”.